Unos 3,6 millones de personas en el Reino Unido viven con diabetes tipo 2. Haciendo unos pocos cambios, como optar por una dieta baja en carbohidratos, puedes reducir significativamente el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

Alimenta tu cuerpo

De los 4 millones de personas con diabetes en el Reino Unido, alrededor del 90 % tienen diabetes tipo 2[1]. A menudo, este tipo de diabetes se atribuye a la genética, pero la dieta y el estilo de vida también tienen un papel importante.

La diabetes tipo 2 ocurre cuando la insulina, la hormona que se produce en el páncreas después de comer, no es utilizada de forma eficaz por las células del cuerpo. La insulina es necesaria para que las células tomen glucosa (azúcar) de la sangre y la conviertan en energía. La diabetes tipo 2 se desarrolla cuando las células del cuerpo se vuelven resistentes a la insulina. Tu cuerpo empieza a producir más y más de esta hormona, y los niveles de azúcar en sangre aumentan.

Bájate de la montaña rusa del azúcar

Comer habitualmente alimentos que crean un aumento de la insulina puede contribuir al desarrollo de la diabetes. Los alimentos llenos de azúcar en forma de bebidas gaseosas, dulces, bollos y confitería son los culpables más claros. Sin embargo, el azúcar se añade a tantos alimentos procesados hoy en día, desde salsas a condimentos pasando por el pan, que es posible que ni siquiera te des cuenta de que lo estás consumiendo.

Incluso los carbohidratos refinados, como los que se encuentran en el arroz y la pasta, causan esta rápida subida de insulina. Dar a tu cuerpo constantemente alimentos un alto contenido de carbohidratos y en azúcar puede provocar la resistencia a la insulina que puede causar la diabetes tipo 2.

 

5 consejos para tomar el control

Entonces, ¿cómo puedes hacer cambios en tu estilo de vida para prevenir el desarrollo de la diabetes tipo 2? Aquí tienes cinco formas de ayudar a reducir esta posibilidad:

  1. Mantén un peso saludable

El sobrepeso puede aumentar la probabilidad de que desarrolles esta enfermedad. Añade una mayor presión sobre la capacidad del cuerpo de usar la insulina para controlar los niveles de azúcar en sangre de forma eficaz. Al reducir la cantidad de carbohidratos refinados y azucarados y adoptar un estilo de vida bajo en carbohidratos, puedes estabilizar los niveles de azúcar en sangre y tu cuerpo será menos propenso a almacenar el exceso como grasa corporal.

  1. Reduce tu ingesta de carbohidratos «malos»

Reducir los carbohidratos con azúcar y almidón hará que sucedan dos cosas: será más probable que quemes las grasas como combustible en lugar de carbohidratos. Una vez que tu metabolismo cambie a un estado de quema de grasa, será menos probable que tu cuerpo almacene un exceso de grasa corporal.

El pan blanco, el arroz, las patatas, los bollos y los cereales de desayuno con azúcar tienen un alto índice glucémico y aumentan el riesgo de sufrir diabetes.

  1. Deja las bebidas azucaradas

Las bebidas gaseosas azucaradas no tienen ningún valor nutricional, incluso a algunos zumos de fruta se les quita la fibra y se les añade azúcar. Beber una sola bebida azucarada al día puede aumentar el riesgo de desarrollar diabetes en un 83 %. 

Las bebidas gaseosas no solo engordan, sino que cada más hay más pruebas de que contribuyen a la inflamación, a unos triglicéridos altos (un tipo de grasa que se encuentra en la sangre), a una disminución del colesterol «bueno» (HDL) y a un aumento de la resistencia a la insulina; todos ellos factores de riesgo para la diabetes.

  1. Come más fibra y carbohidratos «buenos»

A pesar de que abogamos por una dieta baja en carbohidratos, es importante que no dejes los carbohidratos por completo, solo que cambies el tipo de carbohidratos que comes. Elige carbohidratos complejos en forma de vegetales ricos en fibra como el brócoli, las judías verdes o los brotes.

Comer más fibra ayuda a la digestión, hace que te sientas más lleno/a durante más tiempo y te proporciona un montón de nutrientes que no provocan «picos» de azúcar en sangre.

  1. Muévete más

Intenta hacer ejercicio todos los días cuando te resulte posible. Hacer trabajar los músculos con más frecuencia y con mayor intensidad mejora la capacidad de tu cuerpo de utilizar la insulina y de absorber la glucosa. Esto causa menos estrés en las células que producen la insulina. Diferentes estudios indican que caminar a un buen ritmo durante 30 minutos al día reduce el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en un 30 %.

 

[1] Diabetes.org

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Publicado por Linda O'Byrne
Atkins Nutritionist